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A eso de las 7:30 de la mañana emprendemos nuestro camino hacia el D.F., en donde nuestros amigos de Honda Daytona nos tienen preparada una recepción y donde también este servidor le dará la estafeta Richard Marelli quien tomara los mandos de la Maclo hasta llegar a Cancún Quintana Roo. En fin que algo de nostalgia me acompaña, pues después de todo son más de 3,000 kilómetros los que hemos compartido juntos mi XR125L y yo. Tres mil kilómetros en los que me ha demostrado por completo su valía, soportando toda clase de inclemencias del tiempo, mostrándose como una motocicleta dócil y sobretodo muy confiable, con una excelente respuesta de motor, unas suspensiones increíbles y un sistema de frenado contundente, que respondió siempre que apure la frenada, ya fuera en seco o lluvia, o incluso bajo situaciones realmente comprometidas, ambas XR125L siempre se mantuvieron a la altura de las circunstancias. En fin que hoy tocaba el turno de despedirnos, pero no sin antes continuar nuestro paso por el hermoso estado de Michoacán, pasar por el Estado de México y llegar hasta el D.F., en donde como ya anticipe nuestros amigos de Honda Daytona tenían preparada nuestra recepción y al equipo de mecanicos para hacer el servicio de los 3000 km. Curvas, nuevamente terreno rugoso, solecito y demás nos encontramos a nuestro andar y como de costumbre nuestras XR125L se mantuvieron estoicas durante su transitar, así y luego de casi 6 horas de viaje, la Ciudad de México se presento ante nuestros ojos, la meta del día estaba casi completada y así circulando entre el transito caótico de la ciudad llegamos hasta Honda Daytona en donde las grandes protagonistas fueron Maclo y Gío, nuestras XR125L . |
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