JESÚS ZAVALA SORPRENDE CON SU ENDURO EXTREMO URBANO
(24/3/2011)

 

Parecía una día normal, el transito cotidiano en la Ciudad de México atormentaba a los automovilistas, en la glorieta del asta bandera de San Jerónimo la gente seguía su vida normal, algunos se apresuraban para tomar el camión, otros preguntaban por alguna dirección y, por su puesto los vendedores ambulantes trabajaban a su ritmo en dicha vialidad, sin embargo una loca motocicleta rompió la monotonía. Se trataba de Jesús Zavala, quien se impuso el reto de dominar la jungla de asfalto.

Entonces aquel mediodía común se convirtió en un día insólito para los capitalinos que presenciaron el momento en el sur de la capital mexicana, donde el audaz piloto realizó una sesión de Enduro Extremo Urbano, como el propio Zavala denominó su aventura. Para iniciar cruzó en su moto un puente peatonal en varias ocasiones, para después subir una escalinata, maniobras que lógicamente llamaron la atención de las personas que pasaban por el lugar, quienes no dudaron en sacar su celular para grabar al endurista extremo conduciendo su moto una y otra vez por las escaleras, algunos incluso se acercaron al piloto y al grupo de amigos que lo acompañaban.

No había un plan definido, todo fue mera improvisación de Jesús que no dejaba de ver atractivos obstáculos en aquella zona de la urbe mexicana, donde también se vio a edecanes de Red Bull disfrutar del atractivo espectáculo. Todo nació como una ocurrencia de Zavala y terminó en un espectáculo único en el Distrito Federal. El motociclista fue acompañado en esta travesía por amigos y compañeros pilotos que lo siguieron en sus motocicletas, para prevenir algún accidente. La Husaberg que utilizó Zavala fue equipada con una cámara Drift HD170, otra se colocó en su casco y una tercera en la moto de uno de los acompañantes, así garantizaron capturar la acción de las evoluciones extremas que realizaría en la ciudad.

Con la emoción bastante encendida, Zavala decidió dirigirse al Pedregal, pero el piloto extremo tomó su propio camino al subir al camellón y empezar a esquivar árboles piedras, bordes de cemento, parecía que ningún obstáculo lograba satisfacer la aventura de Zavala, hasta que se llegó a un camellón donde había formaciones rocosas formadas por material volcánico, características en esta parte de la Ciudad de México. Después de una breve explicación de lo que se le había ocurrido al ver las rocas, Jesús arrancó y pasó por los peñascos, la Husaberg zigzagueaba a gran velocidad entre los árboles y brincaba las grandes rocas sin detenerse.

De ahí se planteó un nuevo destino en busca de más retos, así que el grupo de motociclistas siguió a Zavala hasta Ciudad Universitaria, en donde el piloto empezó a brincar banquetas y bardas, tratando de encontrar un mayor reto. Y fue entonces cuando vio una gran pendiente, la cual cruzó diagonalmente, inclinando su motocicleta. Pero esto no era suficiente, así que se dispuso a cruzarla nuevamente, pero desafortunadamente esta vez no hubo suerte y Zavala perdió el equilibrio y cayó sobre un costado, sin poder sostener más la motocicleta ésta se desplomó desde una altura de aproximadamente cuatro metros. El sonido de la Husaberg al chocar con el piso hizo que se pensara en su total destrucción, pero para sorpresa de los presentes, Jesús arrancó el motor y volvió a la aventura.

Así un piloto experimentado le cambió la cara a la ciudad y rompió con la cotidianidad que en muchas ocasiones provoca estrés y enfado a los capitalinos. Sólo bastó una idea, un reto personal para hacer correr la adrenalina y regalar un emocionante momento, que sólo se puede vivir en un trazado de enduro extremo.

 

 

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